Impuesto y tentetieso SA

Impuesto y tentetieso SA

La difícil tarea de gobernar. Ya lo decía el sibilinoso Colbert, aquel habilidoso ministro que transformó la Francia del rey Sol: «El arte de los impuestos consiste en desplumar al ganso de forma tal que se obtenga la mayor cantidad de plumas con el menos ruido». Adivinen quien es el ganso, el ruido y el que despluma. Y esto lo dijo el tipo en época del antiguo régimen, años en los que la cachiporra y el látigo se hacían habituales para sacarles los cuartos al personal. El arte de desplumar; cosas que no cambian así que pasen siglos. Paradojas de la política económica. España, que es el país de la Unión Europea con mayor tasa de desempleo y el tercero en volumen de déficit público, se ha situado ya entre los países con los impuestos más altos, también con las recaudaciones más bajas de los 27. Spain is different. Sólo Bélgica, Dinamarca y Suecia, países con un potente Estado de bienestar, tienen hoy impuestos nominales más elevados, pero vaya la vida y las contraprestaciones socioeconómicas que se pegan por aquellos.

Igualito que por aquí, que se lo digan tristemente a los enfermos crónicos. Los ciudadanos y las empresas de países como Alemania, Francia o el Reino Unido, pagan hoy menos impuestos que los españoles. Pues eso. Y a estas que el ministro dice que de esta crisis nos sacan las PYMES y los emprendedores. Y claro, como ellos y ellas nos sacan del agujero, veamos que camino les preparamos. Toda una alfombra roja de impuestos, tasas y burocracia que animan «que es una barbaridad». La cosa empieza con el impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos. Formalizar una idea ya tiene un papelito que sale a pagar y pasar por ventanilla desde el minuto 0. Pero quizás el día empiece con el mejor de los espíritus SARE. Si no lo consiguen esas líneas de color azulón que otorgan felicidad, quizás lo consiga alguno de los radares sorpresa. 859 millones de euros, recaudados entre sanciones y tasas el año pasado in Spain. Eso sin contar la cosa del carburante. De 3 a 4 céntimos adicionales por litro. Un sobrecoste y una subida desde el 1 de enero del 3,64%. Una vez aparcados. Un clásico. El IVA nacional. Todo un 21% y de manual de economía. Que si el IVA es un impuesto que penaliza el consumo, que si grava especialmente a las rentas bajas y a todos los productos y servicios que se pueden comprar; que si los ciudadanos dejan de comprar... Como consecuencia, más paro. Pues eso. Si se nos ha ocurrido montar una heladería o una cafetería, impuesto a la terraza que te crió, y de pata negra. Para Portada Alta dispone el ayuntamiento zona 2 (para hacerse una idea, la 1 es la calle Larios) y otro papelito a pagar, con el sorpresivo título de «Tasa de ocupación de terreno de uso público». Uno que además sube aproximadamente todo un 50%. Y sigamos para bingo... Si a Elena le va bien, que ojalá que sí, por cada trabajador que contrate, un 34% de la nómina a pagar en forma de la cuota de se la Seguridad Social del trabajador. Luego viene el IRPF. El famoso Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, otro pellizco. Si sobrevives, llega el Impuesto de Sociedades: un 30%. Pero no hay problema porque no ha habido beneficios, ni los habrá por la crisis. No problem, esperemos que para el año siguiente lo pueda contar la empresa, Si los hay, de nuevo a pasar por caja para dejarte listo. Un 30% de los beneficios, con la cola de impuestos que llevamos, es para hacerlo. El IAE. O el impuesto de actividades económicas más de lo mismo y con el IBI, nos llegó la alegría. En el caso de que el empresario tenga una nave o un almacén en los polígonos, para morirse. Muchos y muchas no daban crédito cuando les llegó el catastrazo. «Para sublevarse» como decía Mario con su almacén de alimentos. Impuestos medievales. Y sigamos para bingo. Agua y electricidad. Que suben. Gas y basuras también pal hoyo. Y hablando del hoyo. La última adquisición norcoreana al asunto, cosa de la Junta, prohibido el impuesto de sucesiones en el último año de tu vida, ¿cómo sabe uno cuando se va para el otro barrio? ¿Donde está eso que se llama esperanza?

Es lo que tiene desplumar personas. Que diga, gansos. Y así podíamos seguir con más y más impuestos, pero terminaremos cerrando el asunto con una cuestión bien clara de un tipo que sí sabía, y lo demostró, que es lo que hacía que un país marchase bien hacia adelante. El tal Churchill, como siempre, clarividente. «Una nación que intente prosperar a base de impuestos es como un hombre sentado en un cubo que intente desplazarse tirando del asa». Aquí tiramos mucho del asa. Pero que mucho.

*Javier Noriega es presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) de Málaga

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