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Gestión inteligente 

Gestión inteligente

Ha sido una de las palabras más utilizadas para calificar uno de estos foros de innovación and bussines, que afortunadamente ya son costumbre y cíclicos en Málaga. En esta ocasión Greencities&Sostenibilidad; inteligencia aplicada a la sostenibilidad urbana. Acertadísimo y necesario. El lema del evento, «Gestión inteligente», ha sido el detonante de esta tribuna. Es lo suficientemente evocador como para invocar una curiosa reflexión de lo que podría estar ocurriendo en nuestro país desde el punto de vista social y económico. Para empezar por su significado. Gestión sinónimo, según la RAE, de «acción o trámite que hay que llevar a cabo para conseguir o resolver una cosa». Respecto a inteligencia, otro tanto; «facultad humana de aprender, comprender y razonar». También posee la acepción; «entendimiento o acuerdo entre dos o más persona». En base a esto, cabría preguntarnos, ¿qué acciones se han llevado a cabo desde hace decenios para solucionar los problemas estructurales que nos aquejan período electoral tras período electoral al país (una tasa del 60% de paro juvenil no se hace en dos días)?, ¿Cuánta comprensión, entendimiento o acuerdo existe en este maravilloso y constructivo país?... Como en el apalabrados, posiblemente la conjunción de estos dos vocablos daría pie a multitud de variables. A tenor de la definición, si tuviésemos que examinarnos en base a los resultados del INE (Instituto Nacional de Estadística en materia de desempleo, deuda, renta familiar, etc) la nota, y no daría lugar a otra; en Gestión Inteligente, Vicente, tienes un Muy deficiente.

La planificación para resolver en un país cortoplacista y acostumbrado a apagar incendios diariamente, es una constante desde Cánovas del Castillo hasta la fecha. Además es algo que es común a lo local, autonómico o nacional. Every day, hay mil marrones que solucionar, acostumbrándonos en muchas ocasiones a solucionar la papeleta con la gestión del puñetazo en la mesa y palante. Ya veremos qué pasa. Cuestión de temperaturas y pasiones. ¿Y qué me dicen de la cuestión del entendimiento? La unión en el parlamento ante la situación de emergencia del país lo dice todo. Las leyes péndulo en materia educativa, económica y energética lo ejemplifican a las mil maravillas. De la LOGSE a la LOU. De las energías renovables (y me gasto una fortuna en inversión para amortizarlas en decenios) a me las cargo allí donde estén, que curiosamente ya no sirven pa ná. Cuestión jacobina que alimenta ese, conmigo o contra mí del panorama nacional. Y si es común a los gobiernos, estén donde se encuentren, lo más triste es que en ocasiones, es común a todos. Y es aquí donde tocamos hueso, porque todos, es la materia prima con la que construiremos el futuro.

La solución inteligente a esta ineficaz gestión (que por otro lado podría ser una de las respuestas a la eterna pregunta de ¿y cómo solucionamos esto) es muy sencilla. La respuesta es: Valores. Honestidad. En este país necesitamos ser mejores. Y esto es convivencia. Todos hacemos país. Era la clave de esa victoria kennedyana en donde apelaba al corazón con su ¿y qué haces tú por este país?, al preguntar enfáticamente a sus ciudadanos con aquel carisma mítico, ¿qué papel juega él o ella? Y en cuestión de convivencia, que es responsabilidad de muchos, es para pensárselo.

Buena parte de la solución a nuestros ancestrales problemas vendrán sin duda alguna de la mano de la eficacia, por supuesto de las personas que nos gobiernan con el ejemplo y las personas. Digan lo que digan, la sociedad tiene una fuerza imparable. Es una de nuestras principales bazas. Ahora bien... Recientemente el Reader Digest, ante la pregunta ¿cuál es la ciudad más honrada del globo?, se pusieron manos a la obra y realizaron un arriesgado experimento para medir fehacientemente el rango de honestidad de las personas que vivían en determinadas sociedades. Así, hicieron perder en parques, plazas o centros comerciales192 carteras de bolsillo en 16 poblaciones de Europa, América Latina, Estados Unidos y La India. Hecho esto se sentaron a esperar a ver cuántas eran devueltas a sus propietarios. El resultado de este «estudio» ha encumbrado a Finlandia, como la más honrada de las urbes seleccionadas. Y es que en Helsinki se devolvieron once de las doce carteras extraviadas. En el caso de España se recuperaron dos carteras, una cifra que solo supera a la de Lisboa, donde solamente se devolvió una de los monederos.

«Por supuesto que devolvimos la cartera», contaba un matrimonio finlandés natural del barrio obrero de Kallio a la publicación. «La honestidad es una convicción interior», confesaban. «Somos una comunidad tranquila, sin apenas corrupción», afirmaban. La cosa está clara. Muchos tenemos esa convicción de que esto sería demoledor para arrojar por la borda esa picaresca, que algunos confunden con la gracia del superviviente. El potencial y la creatividad que tiene el malagueño, el andaluz, el español, siempre ha impresionado al mundo. Esto sí que sería una buena dosis de valores, una gestión inteligente de nuestra sociedad, y digo esto porque curiosamente, en esta selva que parece engullirlo todo, mucha gente, deteriorada y desanimada por buena parte de nuestro devenir, piensa que esto de los valores es un cuento de hadas.Un brindis al sol. Curiosamente la existencia de estos se asocian, en muchas ocasiones, a las mejores economías del mundo. Se sirven de la concordia, el civismo, la amabilidad y el cumplimiento para construir cualquier detalle de su sociedad. Incluido y para empezar a devolver carteras de personas que se extravían, que es lo mínimo que puede hacer una persona decente (aquí solo llegamos al 7% de honestidad si nos guiamos por el sui generis experimento). Para así terminar gestionando inteligentemente países en donde no pasan del 8% de paro.

No sé qué piensan ustedes, pero en las cafeterías, en las casas, en las oficinas, en cualquiera de sus hábitos más cotidianos, mucho me temo que para mejorar realmente este país además de eficacia y ejemplo de los gobiernos, necesitamos cambiar también mucho de nuestra forma de hacer algunas cosas. Porque de las carteras se pasa a esto, u aquello. De los casos «Rodrigo Calderón» en época de Felipe II, a los Malaya, del asunto «nombela» de Lerroux en los años 30, etc, etc... y así en desdichado bucle. Es cuestión de actitud. Aún así es una buena señal. Dependiendo de la sociedad, muchas soluciones podrán venir de ésta. Es cuestión de gestión inteligente. Ojalá llegue algún día ese momento en el que imperen de forma natural los valores. Siempre se puede. Y son la base de todo, ya lo hemos visto en materia de sociedades del bienestar. No perdamos la esperanza. Muchas personas de este país se lo merecen.

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Impuesto y tentetieso SA 

Impuesto y tentetieso SA

La difícil tarea de gobernar. Ya lo decía el sibilinoso Colbert, aquel habilidoso ministro que transformó la Francia del rey Sol: «El arte de los impuestos consiste en desplumar al ganso de forma tal que se obtenga la mayor cantidad de plumas con el menos ruido». Adivinen quien es el ganso, el ruido y el que despluma. Y esto lo dijo el tipo en época del antiguo régimen, años en los que la cachiporra y el látigo se hacían habituales para sacarles los cuartos al personal. El arte de desplumar; cosas que no cambian así que pasen siglos. Paradojas de la política económica. España, que es el país de la Unión Europea con mayor tasa de desempleo y el tercero en volumen de déficit público, se ha situado ya entre los países con los impuestos más altos, también con las recaudaciones más bajas de los 27. Spain is different. Sólo Bélgica, Dinamarca y Suecia, países con un potente Estado de bienestar, tienen hoy impuestos nominales más elevados, pero vaya la vida y las contraprestaciones socioeconómicas que se pegan por aquellos.

Igualito que por aquí, que se lo digan tristemente a los enfermos crónicos. Los ciudadanos y las empresas de países como Alemania, Francia o el Reino Unido, pagan hoy menos impuestos que los españoles. Pues eso. Y a estas que el ministro dice que de esta crisis nos sacan las PYMES y los emprendedores. Y claro, como ellos y ellas nos sacan del agujero, veamos que camino les preparamos. Toda una alfombra roja de impuestos, tasas y burocracia que animan «que es una barbaridad». La cosa empieza con el impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos. Formalizar una idea ya tiene un papelito que sale a pagar y pasar por ventanilla desde el minuto 0. Pero quizás el día empiece con el mejor de los espíritus SARE. Si no lo consiguen esas líneas de color azulón que otorgan felicidad, quizás lo consiga alguno de los radares sorpresa. 859 millones de euros, recaudados entre sanciones y tasas el año pasado in Spain. Eso sin contar la cosa del carburante. De 3 a 4 céntimos adicionales por litro. Un sobrecoste y una subida desde el 1 de enero del 3,64%. Una vez aparcados. Un clásico. El IVA nacional. Todo un 21% y de manual de economía. Que si el IVA es un impuesto que penaliza el consumo, que si grava especialmente a las rentas bajas y a todos los productos y servicios que se pueden comprar; que si los ciudadanos dejan de comprar... Como consecuencia, más paro. Pues eso. Si se nos ha ocurrido montar una heladería o una cafetería, impuesto a la terraza que te crió, y de pata negra. Para Portada Alta dispone el ayuntamiento zona 2 (para hacerse una idea, la 1 es la calle Larios) y otro papelito a pagar, con el sorpresivo título de «Tasa de ocupación de terreno de uso público». Uno que además sube aproximadamente todo un 50%. Y sigamos para bingo... Si a Elena le va bien, que ojalá que sí, por cada trabajador que contrate, un 34% de la nómina a pagar en forma de la cuota de se la Seguridad Social del trabajador. Luego viene el IRPF. El famoso Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, otro pellizco. Si sobrevives, llega el Impuesto de Sociedades: un 30%. Pero no hay problema porque no ha habido beneficios, ni los habrá por la crisis. No problem, esperemos que para el año siguiente lo pueda contar la empresa, Si los hay, de nuevo a pasar por caja para dejarte listo. Un 30% de los beneficios, con la cola de impuestos que llevamos, es para hacerlo. El IAE. O el impuesto de actividades económicas más de lo mismo y con el IBI, nos llegó la alegría. En el caso de que el empresario tenga una nave o un almacén en los polígonos, para morirse. Muchos y muchas no daban crédito cuando les llegó el catastrazo. «Para sublevarse» como decía Mario con su almacén de alimentos. Impuestos medievales. Y sigamos para bingo. Agua y electricidad. Que suben. Gas y basuras también pal hoyo. Y hablando del hoyo. La última adquisición norcoreana al asunto, cosa de la Junta, prohibido el impuesto de sucesiones en el último año de tu vida, ¿cómo sabe uno cuando se va para el otro barrio? ¿Donde está eso que se llama esperanza?

Es lo que tiene desplumar personas. Que diga, gansos. Y así podíamos seguir con más y más impuestos, pero terminaremos cerrando el asunto con una cuestión bien clara de un tipo que sí sabía, y lo demostró, que es lo que hacía que un país marchase bien hacia adelante. El tal Churchill, como siempre, clarividente. «Una nación que intente prosperar a base de impuestos es como un hombre sentado en un cubo que intente desplazarse tirando del asa». Aquí tiramos mucho del asa. Pero que mucho.

*Javier Noriega es presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) de Málaga

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Mi empresa necesita crecer pero el Banco no me da dinero ¿qué hago? 

Mi empresa necesita crecer pero el Banco no me da dinero ¿qué hago?

La semana pasada lance el blog y una de las personas con la que trabaje en mi anterior etapa se puso en contacto conmigo para contarme que se alegraba de mi nueva situación profesional y que quería desearme suerte. Estuvimos hablando de cómo nos iba a cada uno y me conto la problemática actual de su empresa, como la gran mayoría necesitaba una pequeña inyección de dinero para poder aguantar el retraso en el pago de los clientes al igual que comprar una nueva maquina para aumentar la producciónya que varios de su competencia habían desaparecido y la clientela los estaba buscando para que les suministrara porque este ultimo trimestre del año es su etapa de mayor producción y venta.

Le conté que tengo un cliente con una situación similar y que habíamos probado con varias entidades para buscar financiación y que no encontrábamos banco que se arriesgara en base a la documentación de balances y cuenta de resultados junto a un pedazo de plan estratégico con su plan económico-financiero (No es porque lo ha hecho yo pero el plan es bueno, bueno, bueno). La solución del banco era que pignorara un deposito bancario personal que tiene este cliente para obtener la financiación; creo recordar que fue Oscar Wilde quien decía que “Un banquero es una persona que te da un paraguas cuando no llueve y que te lo quita cuando llueve”, más o menos lo que pasa ahora. También comentamos que a una amiga mía le habían concedido una línea de crédito, un caso rara habilis en estos tiempos, pero a un importe del 13% de interés, eso y decirte que cerca de un 8% de tu beneficio va ir a parar al Banco es casi lo mismo.

Le comente que la única opción que había encontrado para mi cliente era aumentar ventas que finalmente generaran un Cash-Flow mensual, perdón por el palabro, (Remanente o Liquidez) que supusiera el importe de al menos tres recibos de pago aplazado de la inversión que queremos realizar y que con esos números, a final de añopodríamos volver a hacer una ronda en los bancos pero con la ventaja de no solo contar con la situación económica actual de la empresa, que es buena, sino también con el recorrido de 4 meses de trabajo que podrían suponer si no un año completo de la financiación al menos 7 u 8 meses.

Como no me quede tranquilo con la respuesta que le di ya que la situaciones de cada empresa y sector son distintas, estuve dándole vueltas a la cabeza como podría ayudarla por la problemática que me contó: Esta es su etapa de mayor producción y venta.

Valore distintas alternativas como son;

  • Subvenciones o ayudas, actualmente sigue abierta la convocatoria de la Junta de Andalucía y una línea por la Cámara de Comercio pero no olvidemos que son subvenciones y ayudas y la inversión la ha de realizar la empresa a pulmón y ahora no existe tal posibilidad
  • Fondos Reembolsables de la Junta, hay que presentar un plan de empresa o estratégico y luego los técnicos lo han de valorar y cuando estudien la operación pueden haber pasado 3 meses lo que ya es tarde
  • Renting  o Leasing; al igual que en el caso anterior cuando la financiera haya estudiado bien la operación puede que haya pasado dos meses y la situación de esta empresa es buena porque siguen funcionando pero no es tan fabulosa como para obtener la financiación
  • Inversor privadoigual de lenta que las anteriores y te arriesgas a echarte un socioque aunque aporte todo el dinero del mundo puede que te entorpezca la vida a ti y a la empresa

Al final recordé una posible solución al problema en el que se encontraba. Como estoy colaborando con la empresa de mi familia con el tema de exportaciónnosotros hemos utilizado una formula de crédito que consiste en créditos de apoyo a la producción para la compra de materia prima para la elaboración de producto terminado; está ya acordado con un cliente mediante contrato los plazos de entrega, cantidades a suministrar y forma de cobro (normalmente aseguradas o mediante crédito documentario) donde el banco se encarga de la gestión de cobro a dicho cliente.

Y escribiendo este post, acabo de recordar otra que a mi me gusta mucho que es la colaboración, pero esa la dejaré para explicarla y comentarla otro día.

Jesús Blanco

Drakkar Marketing

http://www.guerreroempresarial.com/

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Sobreviviendo como ´Orzowei´ 

Sobreviviendo como ´Orzowei´

Esta fue la respuesta de Cristian, un empresario autónomo y amigo al preguntarle por teléfono ¿Cómo te va? Tirando, «buscándome la vida como Orzowei». Para los que no conozcan esto de Orzowei, fue estrenada en TVE el año de la tana. Sin ningún tipo de anuncio previo, aquel sábado al mediodía todos los que esperaban un nuevo capítulo de Mazinger Z, se encontraron con aquel guerrero africano al que nadie comprendía y no le quedaba más remedio que buscarse la vida en solitario, como podía, de un lado a otro, pasando las de Caín para sobrevivir. Como les pasa a buena parte de los ciudadanos, también a los autónomos y pymes de este país. De ahí que este malagueño salao soltase lo de Orzowei. Precisamente, otro compañero de la asociación de jóvenes empresarios, un veterano emprendedor muy querido por unos y por otros, me comentaba; somos invisibles Javier, nadie nos hace caso. Ya sea de un partido político u del otro, al final todos suben impuestos y nos legan un camino muy difícil para emprender y prosperar. Y mira que siempre hay buenas intenciones para arreglar las cosas, pero al final todo son obstáculos. ¿Realmente es tan difícil crear medidas eficaces y simples para todos? ¿No se dan cuenta de que somos el futuro, que los puestos de empleo los creamos desde las pequeñas empresas?, preguntaba. Quizás muchos de los que leéis estas líneas os sintáis tristemente identificados. Ojalá no sea así, pero este país saldrá afortunadamente, en parte de esta crisis, por el empuje de cada uno de vosotros, pequeños empresarios, que todos los días cultiváis el sacrificado arte de buscarse la vida. Como hacia «orzowei».

Mientras salimos hacia adelante, nos encontramos con cosas como las que se aprobaron ayer. La ley de emprendedores. Una ley importante y positiva para las pymes y autónomos, que pretende disponernos un ecosistema que los jóvenes empresarios llevamos demandando hace muchos años. Para algunos se queda corta, para otros es un magnífico primer paso. El caso es que para los que vivimos desde «el tajo» el día a día, sufriendo y viviendo directamente la gestión de una pyme, se abre un panorama con una pequeña esperanza, una que llevamos mucho tiempo esperando. Un horizonte, por otro lado, que muchos hace tiempo demandábamos y que va de la mano del talento y el dinamismo que muchos de estos jóvenes atesoran. Talento que para buscarse la vida, les ha hecho viajar y conocer que en otros países del entorno, como es el propio Reino Unido, se paga de cuota de autónomo 12 libras, y así darte cuenta que en nuestro país pagamos de los tramos más altos de Europa. El talento también incluye manejo del idioma para que no ocurra lo del relaxing cup of coffe. Y es que entre idiomas, economía y cultura nos hace mucha falta una regeneración real para estos jóvenes y no tan jóvenes, que en muchos casos suele comenzar, como todo, por lo económico. Que se lo digan a nuestros magníficos investigadores, que en muchos casos tienen que exiliarse por falta de contratos. En todo caso, la ley de emprendedores podría significar un respiro para la actividad, para así evitar «arrastrarnos» mucho más tiempo al estilo wey. Ese espíritu debe mover a muchas otras leyes aún, para así evitar que Fernando, que tenía un bar, y lo digo en pasado, ya que tuvo que cerrar su cafetería porque, como decía, lo «frieron a impuestos». La semana pasada me enseñó un papelito de esos que salen a pagar y se llama «Tasa de ocupación de terreno de uso público», y calculadora en mano, teclea y me enseña el resultado. Me han subido un 50% el impuesto. Cuesta realmente mucho entender esto de la subida de tasas en estos tiempos, máxime cuando los que producen, son la solución. Bajar impuestos es, en mi modesta opinión, conectar la llave de encendido del motor del crecimiento, subirlos, lo contrario. Hace unos días se ha cumplido un año del preciso instante en el que España estuvo al borde del desastre de la deuda. De cómo se ha manejado la crisis de deuda y cómo al final se ha buscado, al menos en España, la solución más fácil pero posiblemente muy dañina para la economía (dejar sin un euro a los ciudadanos y permitir que el Estado siga en muchos casos con aún improductivos gastos y duplicidades). Muchos emprendedores se preguntan ¿qué interés tiene trabajar para ser el mejor en algo –es decir, para ser competitivo a nivel global– si acabas pagando al Estado más del 70% de tus ingresos, como ocurre en España si estás en el tramo alto del IRPF y sumamos impuestos directos e indirectos?

Es lo que tiene este país. Muchas paradojas. España, que parece tener la desgracia de tener dirigentes desde hace decenios, digamos que poco brillantes en materia económica, perdió la oportunidad durante muchos años cruciales para consolidar una economía. Pero no se hizo. Toca reinventarnos en lo socioeconómico de una vez por todas.El reto tiene un listón bien alto. Para los orzowei, eso pequeños comerciantes, o esa consultora, o esa empresa tecnológica o de hostelería, si a estas alturas de desierto, falta de agua y demás inclemencias no les derribó la crisis, posiblemente ya no lo haga. Y menos mal. Gracias a ellos y ellas se mantiene buena parte de nuestra Málaga, nuestra Andalucía y nuestra España. Aunque como me recordaba mi amigo Raúl, nadie se lo reconozca.

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