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JÓVENES EMPRESARIOS, Cuestión de presente y futuro 

JÓVENES EMPRESARIOS, Cuestión de presente y futuro

Hace pocos días tuvimos la oportunidad de celebrar con representantes de diferentes medios de comunicación de Málaga, un interesantísimo debate dónde quisimos dejarclara la postura de nuestro colectivo ante las diferentes situaciones que nos acucian. La reforma laboral, el elevado paro juvenil, la morosidad o la necesidad de una reforma financiera estructural fueron los puntos que se trataron aquel día. Pero sobre todo, todos estábamos de acuerdo en la fuerza y en la responsabilidad que los jóvenes empresarios y empresarias de Málaga han adquirido, y que por lo tanto no podemos obviar.

Frente a esto, otro problema. Una juventud con fuerza, decidida y constante, frente a otra inundada por el desapego y la falta de interés por una realidad que durante mucho tiempo tampoco se ha interesado por ella. El presidente del Foro de Davos, Klaus Schwab, sostiene que «no es sostenible a largo plazo la situación de la juventud en España ». Alertaba sobre el problema y sobre todo, sobre la oportunidad de un país con una tan importante densidad juvenil. La juventud siempre ha sido sinónimo de futuro, en cualquier territorio, en cualquier sociedad, en cualquier época. Si a ella le añadimos el de empresarios/as, se trata del futuro socioeconómico de cualquiera de los territorios, luego la importancia de los mismos queda fuera de lugar.  A pesar de eso tiene “miga” la cosa, nuestra sociedad aún no es consciente realmente de la importancia que ostentan los emprendedores. Aún no es capaz de comprender que el sostenimiento de este Estado desde el punto de vista económico tiene un claro vértice: SUS EMPRESAS. Y durante esta crisis han caído centenares de miles de ellas. Ahora hace falta levantarlas. Hace falta para sostener de manera solvente este Estado del Bienestar, crear de nuevo otras miles. ¿Y quien lo va a hacer? Principalmente los jóvenes. Estadísticamente son los llamados a ello.

Los jóvenes de hoy en día nos encontramos formados, educados en valores, motivados y preparados en una tarea nada fácil, la de ser competitivos, y así generar empresas en un país que facilite de forma efectiva el nacimiento de un proyecto empresarial, un sueño personal o una iniciativa emprendedora. Muchos de nosotros/as,  tenemos en el mercado a empresas de alto valor añadido que compiten con empresas de tecnología, de ingeniería o de lo que fuese en el entorno Europeo o incluso más allá de los límites del viejo continente. Somos competitivos y lo mejor de todo respetados. ¿Por qué en “casa de herrero, cuchillo de palo”? ¿Porque es tan difícil emprender en este país? Por mucho que nos cueste admitirlo (e incluso a pesar del esfuerzo denodado y proactivo de algunas Instituciones y administraciones públicas en materia de innovación y empresa), es así, no estamos preparados en términos generales como país y los jóvenes no lo entendemos, ni lo compartimos. El entorno no nos acompaña; el crédito financiero para comenzar la actividad empresarial es casi inexistente, la imposición fiscal es elevadísima, la morosidad alcanza niveles de juzgado de guardia (y nunca mejor dicho), el mercado laboral se torna en problema en vez de en solución, la burocracia propia de esa España del barroco se torna en pesada losa administrativa, la justicia parece eterna en los procedimientos mercantiles… y es curioso, a pesar de ello algunos Quijotes ¡Emprendemos!

Los últimos acontecimientos en la economía mundial nos llevan a reconsiderar la actual crisis que ya lleva prácticamente 4 años instalada en nuestro país, y está lejos un horizonte claro que apunte a una reactivación de la actividad económica. Quizás sea el momento de replantearse tantas cosas. Para empezar, el que los jóvenes tengan un verdadero papel en la sociedad. Démosle la oportunidad. A día de hoy aún no la tienen y son el presente. Son el futuro.

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La productividad, nuestro talón de Aquiles 

La productividad, nuestro talón de Aquiles

Desde hace bastante tiempo no dejo de darle vueltas a uno de los problemas que más se repite en nuestro entramado empresarial: la falta de competitividad, o lo que es lo mismo, no somos  suficientemente productivos. Por todos es sabido que estamos por debajo de la media europea en cuanto a productividad se refiere y no es porque no trabajemos suficiente número de horas; así es que el problema debe estar en otra parte. Sobre las claves de la productividad y su mejora se ha escrito mucho, así que no es por falta de conocimiento teórico.
Entonces, ¿qué es lo que falla? Desde una visión un tanto superficial podríamos decir que tenemos que mejorar todos los aspectos que influyen en la productividad como son:

• TECNOLOGÍA; desde la falta de inversión como del uso que hacemos de ella (por citar un ejemplo los administrativos no saben más allá del 20% de los programas ofimáticos).

• ORGANIZACIÓN; debemos plantear mejoras en la organización y en los procedimientos de trabajo (en muchos casos todavía inexistentes).

• FORMACIÓN; debemos seguir invirtiendo en la formación tanto de nosotros (empresarios) como de los trabajadores para adaptarlos y capacitarles a los nuevos escenariosy necesidades.

• RELACIONES LABORALES; debemos propiciar un cambio en cómo nos relacionamos con los empleados, que en nuestra realidad más cercana son a su vez compañeros de trabajo. En Andalucía el 95,62% de las empresas son micropymes y en Málaga el 95,80%

• CALIDAD y un largo etc.

Aun así la clave no sólo se encuentra en estos factores sino en querer ser más productivos. Tenemos que entender que consiguiendo una mayor productividad, que vendrá fruto del esfuerzo (trabajando de una mejor manera, aprendiendo cosas nuevas, cambiando lo que no vale, incluso a nosotros mismos), vamos a obtener una mayor calidad de vida, vamos a estar más satisfechos con nosotros y con nuestro entorno, vamos a ser más felices y con ello más productivos y así cerraremos un círculo que espero sea vicioso.

Por tanto la productividad es, sobre todo, una actitud. Es la mejora continua en búsqueda de la excelencia, el dar lo mejor de nosotros mismos. Es cosa de todos, desde el empresario o emprendedor pasando por el empleado más antiguo o el más reciente. Todos podemos hacer las cosas mejor. Recuerdo que de niño, en la casa de mis padres las paredes estaban repletas de frases de célebres filósofos. Una de ellas decía “… nuestros actos nos persiguen desde lejos y hacen que seamos lo que somos…” Nosotros con nuestros actos tenemos la libertad de decidir cómo queremos ser, ahora sólo falta que queramos ¿queremos ser mejores?

 

José Manuel Gil
Gerente NFormación

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Redarquía: su estructura (2ªparte) 

Redarquía: su estructura (2ªparte)

Colaboración. La web 2.0 nos permite construir la inteligencia colectiva. La colaboración es la forma más poderosa de crear valor.

Autogestión. Cada actor dispone de autonomía para tomar decisiones, y para gestionar su aportación al interés común. La coordinación se realiza por adaptación mutua, compromiso y colaboración.

Transparencia. La transparencia de la información es el ingrediente fundamental, la auténtica clave para la emergencia del orden redárquico. Todos los elementos que forman parte de la red conocen la aportación de cada uno de los miembros. La información fluye, siempre se sabe qué se esta haciendo y para qué.

Emergencia. Las soluciones no son el resultado de acciones planificadas desde la cúpula de la organización, sino que emergen de forma natural, de abajo arriba, fruto de la acción y de la interacción en redes abiertas.

Coherencia. La transparencia de las  conversaciones en red nos permite mantener la coherencia y la continuidad entre la visión, la misión y los valores de la organización, siempre con el compromiso puesto en la acción.

Participación. El liderazgo y la innovación es una tarea que debe ser compartida por todos. Todas las personas  aportan en una redarquía.

Interdependencia. Todos los puntos de la red están conectados. Lo que ocurre en un punto de la red afecta a todos los otros puntos de la red. De ahí que la redarquía tome conciencia de todos los problemas -sociales, económicos, medioambientales- que afectan al mundo en su conjunto.

Apertura. A diferencia de las jerarquías, las redarquías son estructuras abiertas capaces de auto-organizarse en función de la tarea a realizar.

Adaptabilidad. Basándose en la retroalimentación, la estructura redárquica es capaz de adaptarse de forma continua, en tiempo real, a un entorno que cambia constantemente. Frente a la planificación milimétrica, y al “aquí lo hemos hecho siempre así”, se impone el “hazlo realidad”, el
“menos es más”, el sentido común, y la capacidad de cambiar rápidamente para adaptarse a las nuevas necesidades y nuevos desafíos de la sociedad.

Libertad. Cuanto mayor es el grado de libertad, mayor es la estabilidad de la organización. Creamos un orden redárquico cuando en lugar de ocultar los conflictos y las contradicciones inherentes a toda relación humana, estimulamos la libertad para expresarlos.

Aprendizaje. El aprendizaje colectivo es una capacidad fundamental de las estructuras redárquicas. Para dar este paso, las organizaciones deben fomentar las conversaciones valientes, asumiendo que estas conversaciones constituyen una forma de aprendizaje en sí mismas.

Paloma Gómez
Directora Lima-Limón Creativos

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El lider de perfil bajo 

Desde estas líneas, gracias a AJE Málaga y todos los que hacen posible esta publicación, los jóvenes empresarios tenemos la oportunidad de expresarnos sobre temas que nos preocupan, sobre cuestiones que nos pueden hacer mejorar como profesionales, como empresarios o incluso como personas. En esta ocasión tengo la oportunidad de escribir sobre un tema que me ha causado más de una acalorada y enriquecedora conversación con expertos en la materia, se trata del “liderazgo”. Es un tema del que tengo más preguntas que respuestas, pero también supongo que muchos la consideramos una de las principales cualidades del empresario.

Si ustedes me permiten la rebeldía, yo me niego a creer en lo que podemos considerar el clásico prototipo de líder: formado, comunicador, carismático, simpático, empático,asertivo; otros cuantos adjetivos calificativos homologados por la Harvard Business School. En mis doce años de experiencia profesional he visto grandes empresarios, que además eran grandes líderes de muy distinto tipo. La cuestión es que no identifico un conjunto de actitudes o unas características personales comunes al líder. Pero, ¿qué es ser líder?. Éste es un artículo cargado de subjetividad, por tanto no busco la definición perfecta, sino la esencia, esas cualidades que deben tener en común los buenos líderes. Me pregunto: ¿Qué capacidades tienen las personas que hacen funcionar las cosas?, y en relación a un equipo de trabajo, ¿qué hace que las personas crean en un proyecto y se dejen guiar por otra, dando lo mejor en su tarea?.

Para ello, quizás tengamos que preguntarnos: ¿Qué os motiva a cada uno en vuestro trabajo?, me diréis: el reto profesional, el buen ambiente, el sueldo, etc. Todo ello es importante, pero sobre todo y más en los tiempos que corren, ¿nos os motiva que la empresa funcione?, esa sensación de que somos los mejores en lo nuestro y nadie puede hacerlo mejor, la sensación de ¡esto marcha!. Para
mí, lo más importante es que la organización funcione,  si no, todos sabemos que tarde o temprano el barco se hunde, y queremos a la persona que nos llevará sanos y salvos a puerto.

Después de esta aproximación, sigo sin dar con el perfil de líder perfecto y puede que no lo haya. Podría haber distintos “estilos de liderazgo” o mejor dicho, distintos estilos de personas que lideran, en función de sus capacidades, educación y experiencia. Creo que el líder incluso podría tener perfil bajo, alguien que no llama la atención, alguien que no destaca por su carisma o por su comunicación, alguien humilde, pero sin embargo sabe hacer funcionar las cosas, no acepta proyectos que no va a poder desarrollar, pero cuando lo hace, tiene éxito. Todo el que le conoce o ha trabajado con él le seguiría y querría formar parte de su equipo, porque sabe poner todo su empreño en el objetivo y sacarlo adelante. Además, todos están seguros de que lo va a hacer de una manera honrada y justa con sus compañeros, de manera que su éxito va a beneficiar a todo el equipo.

Enrique de Hoyos

Vicepresidente de AJE Málaga y promotor de TD Sistemas

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La imagen del Chamán 

Entre todas la tesis acerca de la imagen que proyectamos, ya sea de forma individual o colectiva, me identifico con la teoría de la película. Me explico, en el planeta “yo, mi, me, conmigo”, te ves protagonizando un film dirigido, interpretado y producido íntegramente por ti. Y te lo aprendes de memoria. Rebobinas, das marcha atrás, avanzas y evitas las escenas desagradables, ves en cámara lenta las más reconfortantes… Hasta aquí perfecto, si no fuera porque el de enfrente te capta de otra forma, sin examinarte con tanta meticulosidad. De entrada percibe en ti el lenguaje corporal y los símbolos externos para poder etiquetarte y puntuar tu vídeo al instante. De ahí que la primera impresión sea tan relevante al conocer a otra persona. Nosotros creemos que somos de una manera, pero nos ven de otra.

En comunicación para generar buena sensación todo puntúa: el logo y la web, la calidad del papel de la tarjeta de visita, las amistades de las redes sociales, los titulares en papel impreso, las maneras con qué te diriges a una compañera o a un cliente incluso cómo saludas a la vecina del cuarto. Siempre hay un ojo que te ve, varias orejas que te escuchan y se está generalizando el Iphone o la Blackberry que te graba, fotografía y twitea. Gestionar esa marca o personal branding es complejo porque los humanos encerramos demasiadas contradicciones.

Hasta los seres más coherentes a menudo dicen una cosa para hacer la contraria. Si lo que transmite un individuo es complejo, proyectar la identidad de una empresa es laborioso y coordinar la imagen de un colectivo una tarea titánica. Sirva de lugar común la superproducción multimedia que nos sirvieron los controladores aéreos. Decidieron pasar  de las recomendaciones de sus asesores de RRPP con grave perjuicio para la imagen de su profesión. Su película se exhibe en la cartelera de los juzgados con una reputación gremial que van a tardar décadas en rehabilitar.

Ya con los pies en la tierra, circulando por Málaga me sorprenden varias vallas publicitarias gigantescas. La propaganda es cara y clara: Somos necesarios y anuncia esta película la Central Sindical Independiente y de Funcionarios CSI-F. Se trata de una campaña publicitaria de imagen para que miremos a los servidores públicos con nuestros mejores ojos.

Tienen razón: todos los trabajadores, son necesarios, hasta los que están en paro. Respecto a los emprendedores, nuestra película, nuestra imagen sigue distorsionada por una etiqueta desactualizada que nos colocaron hace siglos. Un sambenito tan rancio como los indios de las películas de vaqueros. En aquellos westerns se ponía a los infieles pieles rojas, sioux y apaches en taparrabos muy pintarrejeados asesinando a los laboriosos y muy creyentes colonos. En honor a la ecología y a la verdad, sabemos que los auténticos salvajes eran los del 7º de caballería.

La película protagonizada por los/as jóvenes emprededores/as suena más a documental de National Geografhic, pero apenas lo ve nadie porque lo pasan a horas raras o en canales de pago. Tiene tramas en las que se aprecian a los “machos y las hembras” alfa laborar como esclavos, jugándose la vida profesional, las finanzas y las relaciones familiares en cada proyecto. En esta la ley de la selva, lo paradójico es que los protagonistas en vez de respeto, cosechen piropos del tipo: explotadores, vagos, enchufados, dictadores, capitalistas y otras caricias léxicas que se han incrustado desde las páginas de los libros de texto que estudian nuestros hijos, a los argumentos de novelas o noticias que calan en la opinión pública en forma de sobreentendidos que demuestran
una alarmante flojera mental.

En todos los colectivos y profesiones se dan especímenes con ética dudosa y voracidad de hiena, pero de ahí a que los emprendedores reflejen una imagen social deleznable es para hacérnoslo mirar. Si ya no se ven obreros sobrexplotados como en Oliver Twist, tampoco abundan los patronos de chistera y puro. Es más, no se comprende que una industria contemporánea que llegue a ninguna parte sin considerar a las personas, esté orientada a la prosperidad y cuide del medio ambiente. Afortunadamente hay personas que hacen una magia tan poderosa que incluso crean puestos de trabajo. Por si no lo sabías ese o esa chamán eres tú.
 

Ignacio del Valle

Bypass Comunicación

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