Málaga, Andalucía y la locomotora económica

Málaga en la actualidad es reconocida por su decisivo peso económico y empresarial en el conjunto de la economía de nuestra querida tierra andaluza. Desde hace años lidera la creación de empresas en la región. Un dato incontestable, y para esto de medir la temperatura del dinamismo. Vital. Esa cultura de la valentía emprendedora que tenemos en Málaga (a pesar de la inercia histórica del país), con su creación de pymes y autónomos genera un aspecto muy valioso para nuestra tierra; básicamente riqueza y empleo. Binomio tan necesario como el agua de mayo, la mejor solución para los problemas que nos aquejan. Y todo eso a pesar del escenario tan complicado que tenemos a primera vista y por delante en lo referente al ecosistema que permite el nacimiento de empresas y su desarrollo. Y no olvidemos el marco actual existente en Europa. Y a lo que nos atañe, y más concretamente en el sur, que es donde vivimos. Toca arrebato, porque la cosa está, como dicen los castizos, «apretá».

La posibilidad de que la presidencia de los empresarios andaluces, sociedad civil y tejido en esencia, se asuma por el actual presidente de la CEM iría en consonancia con el potencial económico y de creación de empresas de la comunidad. Con sus sectores agroalimentario, turístico y tecnológico como claros puntales. Se haría justicia económica y social. Toca ejemplo y competitividad. No olvidemos que detrás de las organizaciones empresariales se defiende y representa a miles de pymes. Y detrás de las pymes, miles de familias a las que se les da empleo. Lo que se llama en mayúsculas, tejido, red, calificativos que están muy de moda, posiblemente por el valor añadido de su significado. Se denomina por su naturaleza, productivo. Porque nos hemos preguntado, entre el desempleo (en Málaga un lacerante 35%), nuestros merecidos pensionistas y los chavales que aún están estudiando... ¿quiénes producen en este país? O mejor dicho, ¿quién paga todo el coste del Estado? Pues aunque parezca mentira, muchos aún ni nos lo preguntamos y como poco, por didáctica sería interesante conocer la naturaleza de la cuestión. Damos por hecho que alguien paga todo esto y punto. En las sociedades modernas se relaciona directamente buena parte del costo social, con las empresas. Y su motor; los trabajadores. El llamado win to win. Sin ambigüedad y conflicto alguno. Del papel que juega la empresa en la situación actual aparece estratégica. Es importante, entre tanto conflicto diario, tener la conciencia y la sensibilidad hacia algo tan vital para un territorio, como es el papel de la generación de esa riqueza y del empleo que nos dan las empresas de nuestra tierra. Ya sea un pueblo, una ciudad, un país, o de nuestra Málaga, que es locomotora económica de Andalucía. Las economías que funcionan y que son modernas funcionan así; sustentándose en la capacidad real de sus sociedades para emprender e innovar. De forma que el progreso, el bienestar de cualquier territorio va ligado al papel del tejido productivo.

En caso de ser finalmente elegido, González de Lara se convertiría en el primer presidente malagueño de esta entidad desde Manuel Martín Almendro, que fue precisamente el primer responsable de la CEA tras su fundación en enero de 1979 (y que también presidió la CEM). Después de Almendro, el resto de presidentes de la CEA tenían su epicentro en la capital de Hispalis. Interesante y se antoja que necesario. Ya tocaba que fuese ese son marinero, con ese sabor a mar y fertilidad comercial. A valentía emprendedora nacido de ese cosmopolitismo malacitano que impregna con tintes contemporáneos y actuales, mucho bueno. Y es necesario modernizar buena parte del tejido productivo del país. El propio presidente de los empresarios andaluces lo confirmaba ayer; «renovación e inteligencia en tiempos de cambios». Y es que toca en lo económico ya «nueva transición». Está pendiente. Máxime tras vivir otras transiciones que felizmente se han desarrollado. El sustrato social y la economía global lo reclaman. Una sociedad donde la competitividad, meritocracia y generación de oportunidades tenga lugar de una vez. Si tuviésemos que ser objetivos. Urgiría. Y como están los tiempos para asumir retos, qué mejor para Andalucía que se den esos tiempos de cooperación que también son propio de lo nuevo. Es de sentido común y para cualquiera que le preocupe la cuestión, ver unidos a los que tienen que solucionar esta papeleta. Y Andalucía, con cada una de sus provincias, tiene mucho que decir aquí. Y con la humildad, en esto de ponerse manos a la obra, de ese tejido empresarial malagueño, en donde la «faena» y «sacar para adelante a la empresa» es denominador común en su camino. Pues bien, nuevos tiempos, en una encrucijada histórica que rezuma y requiere cambios estructurales. Un reto para estar a la altura, como se declamó el jueves por parte de Lara en la junta directiva de los empresarios de Andalucía. Con acento malagueño, convicción, cariño, solemnidad y esperanza, hilvanando una brillante tarjeta de bienvenida para los nuevos tiempos; con una frase, que recogía el mejor pensamiento de un gran Victor Hugo; «el futuro tiene muchos nombres: para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes, la oportunidad». Quédense con lo que estimen oportuno. Los tiempos reclaman valientes que generen oportunidades para la sociedad. Pues eso. Ojalá sea el papel de Málaga y de Andalucía. Hace falta.

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