Mentes distintas para tiempos diferentes

Será el tiempo de las personas. Así lo determinan los principales think tank, los «mentes brillantes», «los Transfiere» y lo más granado en cuestión de redes y tejidos de futuro. El talento de los hombres y las mujeres de este siglo XXI están llamados a ser la «estrella», la esperanza dormida de cambio en medio de estas junglas de asfalto 2.0, de impunidad, de corrupción y ambiente irrespirable al mejor estilo Blade Runner orweliano. En este ecosistema de la jungla más irracional e insolidaria, marcada por el erial que hemos construido en nuestro país en cuestión de oportunidades, será la necesidad y supervivencia la que marque, la que está marcando, las pautas del cambio. Y en España ya hemos entrado en ese sendero. Cambios de las mentalidades para tiempos que ya son diferentes. No podemos seguir rechazando los cánones más elementales del comportamiento inteligente, porque la delgada línea roja del sentido común y del pensar que el ciudadano es «tonto de teta» se ha traspasado. Esto siempre ha sido punto de inflexión del cambio en la historia y no cabe otra que decirlo. El «sobreviven los más fuertes» darvinianos se ha colado entre los pueblos blancos de nuestra Andalucía, también en nuestra ciudad cosmopolita que es Málaga. Sociólogos e historiadores nos lo detallan muy claramente en otros procesos, también en este, siempre para llegar a una tendencia, a un cambio. También nos dicen que la mayoría de los cambios, como sucede con la especie humana y otras manifestaciones de la naturaleza, casi todos son evolutivos y no revolucionarios. Veremos si esto se da en nuestra tierra de sangre y toros, de pasiones y enervos.

Flexibilidad y capacidad de representar mentalmente una determinada situación –solo eso permite predecir lo que ocurrirá en el futuro– sería lo ideal para pensar que se estaría actuando inteligentemente para solucionar nuestra situación actual. Pero ya sabemos que para ser flexible, hay que aprender a cambiar de opinión y el no querer hacerlo en tiempos de crisis es simplismo, y en esta partitocracia, muchos responsables no quieren admitir esa connatural necesidad de mentalidad nueva, y deberían ir más allá de su condición y de ese cainismo lacerante que posiblemente destruya a la política (y con ellos a millones de conciudadanos). Y el cambio de mente inteligente, ante la realidad, exigiría cooperación y altruismo, algo que aunque les parezca mentira y suene a chino, existe también en mucha de nuestra gente. Y es que un 30% del PIB de economía sumergida y otro casi 30% de tasa de paro dibujan bien claro nuestro panorama de urgente cambio. Junto a los llamados a gobernar, también la justicia estará llamada a pronunciarse, también el demos y los medios de comunicación. Sobre el pueblo, «parece que concentrarnos» en el juego en que cada uno está involucrado, de hacer lo mejor posible su trabajo, es ético y moral. Construye siempre país, y no la reprobable siempre picaresca. Ahora también hay que decirlo, los ciudadanos y contribuyentes no aguantan más. Si los actuales responsables políticos no se enfrentan contundentemente a esta situación, con responsabilidades políticas, judiciales y penales, será muy difícil pedir tranquilidad, responsabilidad y paz social a la sociedad civil. Demasiado aguanta este país a pesar de la putrefacción en directo a la que asistimos. La realidad se construye a través de la interacción y de los discursos que a partir de ella se generan, y como hemos hablado antes, éste ya está generado. Necesidad de cambio, que como siempre nos lo encontramos en los detalles. No se puede hablar de ejemplo, sin darlo. De Justicia, sembrando injusticia. De solidaridad, hundiendo en la miseria y confiscando a sus ciudadanos. Y de nuevo, aunque les parezca mentira creerlo, hay mucha gente en nuestras calles que sí son solidarios, formados, inteligentes y buenos.

«España necesita una urgente y necesaria regeneración moral». Dejemos estas palabras finales a un poeta que las mencionó recientemente. Y que para mí, y para muchos, sí es ejemplo. Las palabras son de Caballero Bonald, y en estos momentos sería sabio escuchar a los poetas, siempre lo es. Máxime entre los que andan entre bondad y buenhacer, sabiduría y conocimiento como es nuestro Bonald. Tanto como el que también atesoran muchos periodistas, que por ser de mi generación tenemos la suerte de conocer a muchos, están como los emprendedores en plena palestra. Construyen futuro. Desde aquí, valga también nuestro reconocimiento y apoyo, porque sin periodismo NO hay Democracia. Y sin ellos tampoco. Entra tantas informaciones veraces y falsas, parece que ya con tal de posicionarse a favor o en contra, lo de menos en ocasiones es informar y con calidad. Y hay muchos periodistas que todavía se anclan a ese pasado y presente del periodismo en mayúsculas. Periodistas, poetas, historiadores y humanistas. Precisamente eso, Humanismo, en una sociedad que carece cada vez más de sensibilidad y emoción, podría ser un buen cambio de mentalidad. Y esa es una clara tendencia, junto a la tecnológica e innovadora. Ojalá sea la victoriosa. Lo necesitamos, y como claman los think tank, son las personas las llamadas a liderarlo. Y a pesar de todo, tenemos madera de ser un gran país... estamos llenos de creatividad y talento. Dejémosles hacer, nos va el futuro en ello.

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