Trabajo en equipo y Cooperación empresarial

¿Lo practicas? La reiterada crisis obliga a adoptar nuevas alternativas y estrategias para mejorar la competitividad de las empresas, un asunto que ya se comentó en el anterior número de la revista JE cuando hablamos sobre la innovación. Pero, evidentemente, la realidad lleva a los empresarios a usar prácticas ya inventadas pero que siguen dando óptimos resultados dentro de un acuerdo de colaboración empresarial, aprovechando sinergias y optimizando esfuerzos.

Tal realidad conduce a muchas empresas de diferentes sectores a cooperar en proyectos conjuntos, dando servicios y realizando un trabajo más completo de cara al cliente, llegando de esta manera a entregar proyectos integrales y repartiendo el beneficio según el porcentaje acordado en dicho acuerdo de colaboración.

 

Una práctica extendida en el tiempo

El desarrollo de los acuerdos de cooperación interempresariales en la década de 1980, los convirtió en un fenómeno paradigmático de la economía moderna. Al tiempo que la ola de fusiones y OPAS, iniciada en la década pasada, entraba en cierta decadencia, los acuerdos de cooperación iniciaban un imparable despegue.

Durante este tiempo ha aparecido una notable ampliación de las modalidades de cooperación practicadas, en la importancia de los acuerdos de cooperación entre empresas de dimensión similar, competidores directos en el negocio, frente a la cooperación habitual del pasado entre grandes empresas y PYMES: en su creciente complejidad, hasta llegar a las famosas “redes o constelaciones de empresas”, y en el cambio de actitud de los gobiernos y de las autoridades comunitarias, han pasado a emprender una amplia batería de iniciativas para estimular la cooperación entre empresas.

En nuestro país, la evolución de los acuerdos de cooperación empresarial presenta varios puntos de inflexión, que coinciden con el ritmo de crecimiento a nivel mundial y comunitario. Tres fechas aparecen como decisivas: los años 1982-83, cuando la empresa española empezaba a moverse en la dirección europea por lo que a cooperación se refiere; 1986, que marca una activación de los acuerdos de cooperación con empresas de la C.E.E.; y 1988, cuando el techo adquiere ya un perfil explosivo.

Cooperación Empresarial,el concepto.

Una definición que nos ayude a entender el concepto de cooperación entre empresas nos la viene a explicar como “un acuerdo entre dos o más empresas independientes, que uniendo o compartiendo parte de sus capacidades y/o recursos, sin llegar a fusionarse, instauran un cierto grado de interrelación, con objeto de incrementar sus ventas competitivas”. Además debe conjugar unas características básicas esenciales para empresas de manera satisfactoria.

Por ejemplo, la cooperación debe incluir cualquier tipo de acuerdos interempresariales, donde se intercambien bienes, flujos financieros, servicios, “know-how” o información. Es un acuerdo explícito, formal o informal, entre dos o más empresas. Los acuerdos formales predominan entre grandes empresas, la cooperación entre PYMES suele ser más informal y poco estructurada. Siempre debe existir una definición“a priori” de las obligaciones futuras de cada “partner” en relación a las actividades objeto de cooperación teniendo en cuenta que la relación tiene una duración limitada y que no tiene porqué ser a largo plazo. La cooperación empresarial debe basarse en la existencia de una sinergia de objetivos y actividades entre las empresas cooperantes sin obviar que la cooperación es el producto de la decisión de empresas soberanas, con sus filosofías y líneas de trabajot otalmente definidas. De este modo, el mantenimiento de la independencia jurídica y económica entre las empresas cooperantes excluiría del ámbito de la cooperación las relaciones entre empresas miembros de un grupo, así como las fusiones y adquisiciones. Los acuerdos de cooperación cubren normalmente sólo una parte de las actividades de las empresas participantes y no va a poner en peligro el juego competitivo en el mercado. Como norma general se rechaza la formación de nuevas empresas y se busca, por el contrario, la vía de acuerdos puntuales que sean más ágiles, económicos y no comprometen la independencia de las empresas participantes; además, de que las redes de cooperación entre PYMES les permitirá acceder a economías de escala en actividades extrafalibles, conjugar economías de especialización productiva con economías de variedad en la gama de productos y obtener soluciones conjuntas para problemas comunes, accediendo a  competencias que en otro caso serían prerrogativa de grandes empresas.

La cooperación entre jóvenes empresarios

La economía española se sustentafundamentalmente por pequeñas ymedianas empresas y el reducido tamaño de estas supone algunas ventajas –por ejemplo la flexibilidad y su capacidad de adaptación- pero también conlleva desventajas tales como las dificultades para acometer proyectos de inversión elevada, menor capacidad crediticia, altos costes para conseguir y gestionar información, etc.

Las PYMES españolas no son ajenas a esta realidad que ayuda a mejorar su competitividad llegando a mercados y clientes que individualmente nunca hubieran llegado. Son multitud los ejemplos de cooperación y colaboración empresarial entre nuestros asociados. Una de las principales ventajas de la cooperación radica en su flexibilidad para adaptarse a las múltiples necesidades que pueden plantearse en la vida de las empresas. Hay multitud de variantes posibles de las que las empresas pueden optar, desde la participación en el capital hasta simples fórmulas de subcontratación, pasando por creación de empresas conjuntas, contratos de franquicia, acuerdos de I+D...

Pero como suele pasar en muchísimos aspectos empresariales también existen dificultades para impulsar la cooperación. La mayoría de las pequeñas y medianas empresas no desarrollan una postura activa para la búsqueda de posibles socios. La complejidad que supone y el riesgo de fracaso son, sin duda, factores que hacen retraer al empresario a la  hora de tomar la decisión de apostarpor la cooperación como herramienta de crecimiento.

Por ello, la cooperación suele iniciarse sobre la base de las relaciones entre las personas. Sin embargo,junto a la confianza mutua que aportan estas relaciones, el éxito de la cooperación requiere también de un análisis metódico y de una formalización adecuada. Sólo de esta manera la cooperación puede encajar dentro de la estrategia global de las empresas y, al mismo tiempo, se puede contar con los mecanismos organizativos necesarios para evitar o resolver posibles conflictos. Cada empresa actúa sobre la base de unos valores y criterios propios que determinan su forma de tomar las decisiones y de hacer las cosas. Esto es lo que viene a denominarse “Cultura Empresarial”. Por tanto, la cooperación empresarial exige que todas las partes adecuen sus culturas hasta un punto en que sea posible el entendimiento y se den las condiciones mínimas necesarias para que la convivencia entre los distintos sistemas de gestión empresarial sea posible.

Modelos de cooperación empresarial

 

Antes de nada deberíamos proceder a detallar los tipos de cooperación entre empresas respecto a diferentes criterios, como por ejemplo, los agentes implicados en la cooperación, es decir, que la cooperación se establezca con proveedores, con clientes o con competidores. Por otro lado, en función con el ámbito industrial en el que se desarrolla, estas pueden ser intersectoriales, si la cooperación se establece entre empresas de más de un sector, o intrasectoriales, si está referida a empresas de un mismo sector. Respecto a su ámbito geográfico la cooperación se clasifica en internacional, nacional, regional o local, dependiendo de dónde tengan sus respectivos domicilios las empresas que intervienen.

Del mismo modo, disitinguimos acuerdos de cooperación comercial, que abarcan la parte de la empresa que se dedica a la comercialización de los productos. Estos productos los crea la propia empresa o los adquieren de terceros, según sea empresa de producción o empresa comercializadora.

Los acuerdos comerciales tendrían por objeto actividades como investigación de mercados, redes de ventas, comunicación, factores de venta o servicios posventa. Comprende los acuerdos que incluyen alguna actividad referida a la parte técnica de la empresa (acuerdos de cooperación técnica) –tales como investigación y desarrollo–, o referida a la organización de la producción, como son aprovisionamiento, fabricación, almacenamiento y transporte. Y los acuerdos de cooperación mixtos en donde la cooperación abarca aspectos técnico-productivos y comerciales, superando el objeto de carácter muy concreto de un acuerdo sobre una actividad o subactividad, consiguiendo una mayor entidad también en el aspecto organizativo que es necesario para orquestar el acuerdo. También podemos distinguir los acuerdos de cooperación según sea lo que hacen los socios que establecen el compromiso, como por ejemplo, acuerdos de cooperación verticales o de complementariedad que se efectúan entre empresas no competidoras en una actividad o que no son competidores en el producto final y que, a través del acuerdo de cooperación, se complementan, siendo la actividad o el producto final de una un “input” para la otra, estableciéndose una relación directa proveedor – cliente. Otro tipo dentro las posiciones de los que intervienen son los acuerdos de cooperación horizontal o entre competidores, que se realizan entre empresas que, siendo competidoras por realizar una misma actividad o un mismo producto final, llegan a un acuerdo para la ejecución de esa actividad o del producto final.

Por lo general, a la hora de cerrar los primeros acuerdos de cooperación, se establece una subcontratación comercial, que comprende aquellos acuerdos de colaboración entre empresas que tienen actividades o productos entre sí complementarios. La subcontratación comercial puede ser un paso previo para conocer a otra empresa sin arriesgar demasiados medios y, a partir de la cual, una vez experimentada, se puede extender la cooperación a otros campos que impliquen mayor riesgo respecto a la pérdida de identidad y conocimientos de la empresa.

La puesta en marcha de la cooperación y los frutos del trabajo bien hecho.

Llegados a este punto, las empresas ya han cerrado acuerdos y colaboraciones. Se han dejado claro las funciones que se le atribuyen a las partes y los rendimientos económicos que van a obtener a la finalización del proyecto. Seguidamente, se comienza el trabajo. De esta manera, como hemos comentado anteriormente se solucionan de antemano los problemas o “encontronazos” que durante el proceso de realización del trabajo pueden surgir y que podrían obstaculizar el ambiente de colaboración entre las empresas.

A la hora de trabajar con el cliente de manera directa también se establece un interlocutor fijo que transmita las conversaciones, peticiones y decisiones mantenidas con él. De esta forma se consigue la fluídez necesaria que lleve a un trabajo bien realizado y a la satisfacción plena del cliente. El tejido joven empresarial es consciente de la realidad que supone la colaboración y cooperación empresarial en cualquiera de sus niveles. Tal es así que cada vez más, observamos el uso de esta práctica que proporciona beneficios económicos y de imagen.

Desde AJE Málaga contemplamos la cooperación y colaboración entre empresas como un factor de éxito, dando la oportunidad de llegar más lejos y con mejor resultado en el servicio que ofrecen nuestras empresas. Uno de nuestros principales objetivos y por que no decirlo, una de nuestras principales líneas de actuación es el fomento de la interacción entre las empresas asociadas que conforman AJE. Como botón de muestra vale los grupos de trabajo sectoriales que dieron comienzo el pasado mes de octubre y de los que son visibles su esfuerzo y sus logros, algo que detallaremos en otro artículo de este mismo número.

La cooperación entre empresas no es más que una de las herramientas más importantes de las que disponen nuestros jóvenes empresarios. El acceso a nuevos mercados internacionales, a diferentes sectores de actividad o la innovación de nuevos productos, lleva a la complementación y sinergía entre diferentes entidades empresariales.

Por tanto, no podemos si no animar a todas aquellas empresas con nuevas ideas y proyectos, a contemplar la cooperación empresarial como una herramiena apropiada y una estrategia segura de éxito en los negocios.

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